No sólo las personas se disfrazan. En numerosas ocasiones, damos una imagen errónea de lo que es realmente nuestra empresa y eso puede causarnos un gran perjuicio.

Es frecuente que las empresas muestren una imagen de sí mismas que no se corresponde con la realidad. Esa diferencia entre lo que decimos que somos y lo que realmente somos, puede jugarnos una mala pasada si lo aplicamos a los negocios, e incluso, tener consecuencias irreversibles.Marketing-Cádiz-Donworri

Esta desviación entre lo que se muestra y lo que se es puede ser debida a las tendencias del mercado, al intento de solución de una crisis interna, o simplemente al desconocimiento. Pero hemos de tener en cuenta que la imagen que proyectemos de nuestro negocio es la que va a quedar plasmada en la mente del consumidor. Y una vez que dicha imagen se consolida es muy difícil modificarla.

A continuación se resumen las principales “imágenes erróneas” que proyectan las empresas y sus consecuencias directas.

DISFRAZ LOW-COST. El concepto LOW COST está de moda. Se aplica a negocios de todo tipo: peluquerías, gimnasios, tiendas de ropa e incluso restaurantes. Pero hay que poner mucho cuidado en no agenciarnos esta etiqueta sin antes pensarlo muy bien. Cuando empezó a usarse el término, éste se asociaba a una baja calidad, debido al bajo coste del producto o servicio. Pero lo cierto es que, actualmente, se ha extendido tanto su uso que los consumidores se han vuelto más exigentes. Ya no toleran una calidad baja en nuestros productos, servicios e instalaciones. El bajo precio ya no la justifica.

De modo que, si ofrecemos LOW-COST, debemos dar un producto o servicio de gama media a precio de gama baja. Y no sólo eso, tendremos que mantener los precios con lo que, a menos que tengamos un volumen de ventas muy grande, nos llegará para cubrir costes y poco más.

Marketing-Cádiz-Donworri

DISFRAZ DE MODERNO. Muchos emprendedores creen que la mejor manera de hacerse un sitio en el mercado es apostar por las últimas tecnologías. Por ejemplo, montar un local “de videojuegos” basado en unas gafas de realidad virtual: tras el boom, se descubre que a los pocos meses, regalan esas gafas hasta con el desodorante.

Lo mismo ocurre con los productos de moda. Estos negocios tienen fecha de caducidad desde el mismo momento en que nacen. Han surgido de una fluctuación del mercado y morirán con la siguiente.

Esto no quiere decir que haya que descartar este tipo de negocio. Si se plantea bien, se puede ganar mucho dinero. Pero teniendo siempre en cuenta que tal como vino el éxito se irá. Por ello, hay que cubrirse bien las espaldas.

DISFRAZ DE GRAN EMPRESA. Es importante, por muy pequeño que sea uno en el mundo de los negocios, tener altas miras y no rechazar opciones sólo porque se es autónomo. Siempre hay posibilidad de crecer. Es más, ese debe ser uno de nuestros objetivos. Sin embargo, si para conseguir este crecimiento nos hacemos pasar por algo que no somos, tarde o temprano lo lamentaremos. Si tengo un pequeño taller en mi casa y monto una tienda on-line para vender mis productos por internet, tengo que ser consciente de que, probablemente, no pueda atender la demanda y acabe fracasando, a menos que mi negocio crezca en todos los aspectos y no sólo en su fachada.

DISFRAZ DE EMPRESA FAMILIAR. El trato campechano con el cliente y el parentesco que exista entre los fundadores de la empresa y algunos trabajadores no implica que sigamos siendo una empresa familiar si nuestra plantilla ha aumentado considerablemente. El consumidor asocia la idea de familiar con la máxima “estos son todos familia y comparten gastos, así que puedo apretarles las tuercas para conseguir un mejor precio o un servicio especial“. Lógicamente, cuanto más crece nuestra empresa más gastos tenemos, y también más requisitos legales que cumplir. Es más, no podemos saltarnos a la torera las normativas vigentes porque tenemos la etiqueta de “empresa familiar”.

Por otro lado, un trato demasiado efusivo y cercano con el cliente puede llevar a que éste confunda los términos y nos trate como a un colega que nos debe un favor. Nunca debemos perder el norte. No olvidemos que el objetivo final de las empresas es ganar dinero. Y este compadreo en los negocios no nos ayudará a cumplir ese objetivo.

Marketing-Cádiz-Donworri

DISFRAZ DE ARTESANAL. Existe una gran variedad de productos que aumentan su valor si son “artesanales”. Uno de los casos más llamativos en esta década es el de la cerveza artesanal. Se organizan ferias para que los consumidores tengan la oportunidad de degustar los exquisitos sabores de esta bebida. La gran mayoría de las cervezas presentadas son de gran calidad, pero su fabricación tiene costes muy altos y, por ello, quedan fuera del circuito de distribución. Si cualquiera de ellas se plantease entrar en una cadena de supermercados, se vería obligada a aumentar la producción a niveles insostenibles. Más aún, si alguna corriese el riesgo de embarcarse en esta misión suicida, los requisitos de las grandes cadenas serían su ruina.

Esto ha derivado en que las grandes marcas de cerveza están sacando al mercado nuevos productos de producción en cadena que disfrazan de “artesanales” para adaptarse al mercado, pero que difieren mucho en sabor y calidad de las cervezas que realmente sí lo son. En el momento en que el consumidor descubre el engaño, la frustración puede hacer que éste deje de comprar el resto de productos de la marca. Y, normalmente, ese daño es irreversible.

En conclusión, si queremos llegar al consumidor adecuadamente y mantenernos con buena posición en el mercado, debemos dejar los disfraces para el Carnaval. Lo más productivo es detectar cuáles son las fortalezas de nuestro negocio y promoverlas. Si no lo tienes claro, pon tu negocio en manos de profesionales antes de dar pasos en falso.

Compartir da la felicidad 🙂